Las mejores películas de Tim Burton


Tim Burton es uno de los grandes directores de la historia del cine, con su estilo personal e inimitable, se ha ganado el favor y el odio de muchos críticos de cine, pero lo que no se puede negar es que sus películas no dejan indiferente a nadie. 

Con sus actores favoritos, Helena Bohan Carter y Johnny Deep, se ha granjeado una legión de fans que defienden su trabajo a capa y espada, pese a que algunos son mejores que otros.

En El Desván de Casiopea y Andrómeda somos muy de cine y no somos indiferentes a las películas de Tim Burton, por eso en este mes os traemos este especial que, esperamos, os guste y que además os anime a dejar comentarios sobre vuestras películas y si estáis de acuerdo con este top cinco tan especial.
1. EDUARDO MANOSTIJERAS (1990)

Esta película rebosa algo que no enseñan en las escuelas de cine: alma. Ni más ni menos. Eduardo es despreciado por su creador, el ser humano, como un hijo defectuoso. Es una supuesta abominación que en el fondo está compuesta por dos cualidades con las que todos nacemos: hacer daño a nuestros semejantes sin querer y no entender la maldad. Es además un cuento de hadas suburbial sobre la insatisfacción de la clase media y el primer amor, el más puro e incondicional de todos. Y por si fuera poco, plantea una feroz crítica a la cultura de la MTV, que ensalza a sus ídolos para luego descuartizarlos. Eduardo Manostijeras fue Michael Jackson y Britney Spears antes de que "la opinión pública" les destruyera.

La belleza de lo monstruoso nunca ha sido tan trágica y la nieve nunca volverá a ser lo mismo. Su mensaje desolador (opuesto al "It gets better" de la campaña anti-bullying de Pixar) es una advertencia necesaria. No, quizá la vida de los bichos raros no mejore cuando se hagan mayores, pero sí podrán aprender a buscar su lugar en el mundo. Aunque ese rincón sea aislado y oscuro, será sólo suyo. Y una vez allí, al igual que el protagonista de Big Fish, podremos elegir cómo queremos ver el mundo: con o sin magia. Tim Burton lo tiene claro y nosotros, cada vez que decidimos ponernos una de sus películas, también.



2. ED WOOD (1994)

Habitualmente definida como una carta de amor al cine, Ed Wood es mucho más. Para empezar, es una carta de amor a un tipo de cine del que nadie quiere hablar. Es además una reivindicación del paria, del descastado social, del repudiado cuya única posesión es su propia fe en sí mismo. Si la pierde, está muerto. Johnny Depp ofrece la mejor actuación de su carrera: interpreta a una persona que se comporta como un mal actor de los años 40, y a la vez resulta entrañablemente humano. Porque todo en Ed Wood es de cartón piedra, excepto los sentimientos. Una habilidad que Burton ha acabado perdiendo en favor de los fuegos artificiales que distraigan al espectador del vacío emocional de su cine actual.



3. BATMAN VUELVE (1992)

Quizá tras la primera nos queden dudas, pero en esta secuela comprendemos qué llevó a Burton a elegir al enclenque y zanahorio de Michael Keaton para interpretar a Bruce Wayne. "Keaton transmite nerviosismo y tormento, como Wayne", defendió el director. Y tiene toda la razón. La insoportable revelación de que Batman no es tan diferente de sus enemigos, la empatía y compasión mutuas que sienten y la certeza de que no podrían existir uno sin los otros dinamitan el estatus quo emocional del héroe. Por el camino, inolvidables enfrentamientos físicos y dialécticos que acaban en tragedia. ¿Alguna vez nos hemos sentido más tristes viendo una película de superhéroes? En el fondo, todos los personajes de Batman vuelve son víctimas. Pocos directores han tenido tan claro lo que querían contar como Tim Burton en esta incomprendida secuela.



4. BIG FISH (2003)

Como casi todas las películas segmentadas en episodios, Big Fish es irregular. Eso sí, cuando acierta resulta tan imaginativa y sensible que compensa los tramos aburridos. A riesgo de sufrir un subidón de azúcar, Big Fish es una fábula luminosa sobre lo hermosa que es la vida, con su luz y su oscuridad. Para sentir la felicidad plena, debemos haber pasado por el dolor (Pixar le debe mucho a Burton), y si la película acierta al no avergonzarse de su inocencia, no debemos hacerlo nosotros al verla. Si dejamos el cinismo en un cajón (y Burton lo hizo hace muchos años), Big Fish garantiza las emociones puras de ese cine que ya no se hace.



5. BITELCHÚS (1988)

Como en Monstruos S.A. o en El despertar de la fuerza, no hay nada más asombroso que invertir los roles tradicionales. La idea de un exorcista que ayude a fantasmas a expulsar de su casa a los humanos ya es una victoria para el ingenio y la sorpresa. Burton no ha vuelto a explorar ese humor tosco y vulgar, que parece aportación del loco de Michael Keaton, y queda como testimonio de aquel cine infantil ochentero que no trataba a los niños como si fueran tontos. Simplemente son espectadores con sus propias exigencias. Y sí, disfrutan viendo travesuras sádicas.




Esto es solo una pequeña porción de todas las películas que Tim Burton ha llevado al cine, por eso el debate queda abierto, para que todos podamos opinar y decidir cuáles serían nuestras películas favoritas de este afamado director.

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