Salón del Manga de Barcelona 2016

Ya han pasado unos días desde que finalizó el Salón del Manga de Barcelona y he tenido tiempo de sopesar todo lo que nos ocurrió allí. Una experiencia extraordinaria que espero repetir el año que viene y todos lo que se puedan.
A continuación tenéis la crónica de una experiencia nueva y totalmente diferente.

La aventura hacia el Salón del Manga de Barcelona comenzó con un largo pero ilusionante viaje en autobús desde Madrid. Viajábamos con una maleta llena de ilusiones y de muchas ganas de disfrutar muchísimo de esta edición del salón. Y nos volvimos con la maleta a rebosar de buenas experiencias y con la convicción de que el año que viene volveremos a asistir con las mismas ganas que este o más.

Debido a la ilusión que teníamos, el sábado nada más llegar, dejamos las maletas en el hostal y fuimos al recinto (que se encontraba a escasos diez minutos del evento) para empezar a disfrutar del ambiente. Y lo cierto es que fue la mejor idea que pudimos tener porque había tantísimas cosas que hacer que ver todo en un solo día era imposible.

Se puede decir que el recinto estaba dividido en varias partes, lo cual facilitaba mucho el uso y acceso al lugar. En el pabellón principal podías encontrar tres zonas: la más grande es donde se situaban multitud de puestos de compra de merchandising, donde podías encontrar desde peluches, camisetas y hasta espadas para completar cosplays o simplemente tenerlas por afición. En esta zona gastamos la tarde del sábado. Era tal la cantidad de cosas que ver y la gente que había que tuvimos que dar un par de rondas para poder ver todo y, de ese modo, poder acceder a los puestos en los que antes había mucha gente. También vimos una de las zonas más pequeñas, donde pudimos visitar a la editorial La Cúpula entre otros muchos puestos. Con algunas compras realizadas dimos por finiquitada la jornada del sábado.

El domingo era el día grande, y por eso pasamos allí todo el día. He de decir que se nos pasó en un santiamén. A las seis de la tarde teníamos una cita con Ana Oncina (autora del cómic Croqueta y Empanadilla) y cuando nos quisimos dar cuenta ya teníamos que ir para no perder la oportunidad de estar con ella. El domingo si pudimos visitar la zona de las editoriales. He de dar la enhorabuena especialmente a Norma Editorial ya que su puesto, además del más espectacular, fue el que más me gusto. Gracias a la visita de los autores del manga de Pokémon el stand estaba repleto de dibujos del manga y además te podías hacer en exclusiva con el primer tomo del manga del juego X/Y (el cual ya tengo en mis manos, por cierto).

Por desgracia no pude asistir a la firma del manga que había, ya que este año se contaba con la presencia del guionista y dibujante. Se me pasó participar en el sorteo y no se podía acceder de ningún otro modo allí (y eso que lo intenté, ¡nunca se sabe!). Pese a esto les pude ver desde lejos y fue otra manera de vivir una firma de ejemplares por parte de sus autores.

La zona que Nintendo habilitó también fue una de las mejores. Aunque este año el protagonista era Yokai Watch, no faltaron Pokémon ni los principales títulos como Mario o Fire Emblend. También había una exposición de amiibos y pudimos ver en exclusiva los que aún no se podían encontrar en tiendas, como por ejemplo el de Daisy o el de Poochi, el amigo inseparable de Yoshi.

En definitiva, el fin de semana se nos pasó rápido y el evento más aún. Fue fantástico y la verdad es que, por lo que sé, cada año se supera. ¿Qué harán el año que viene? Seguro que ya están moviendo los hilos para que sea aún más espectacular que este.

¡Hasta el año que viene Barcelona!







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